En una planta de etanol (C₂H₅OH), los tanques de fermentación se agitan, las columnas de destilación suben con vapor y las tuberías transportan materias primas de un proceso al siguiente. Los trabajadores llevan linternas e inspeccionan con cautela los talleres saturados de vapor de etanol. En estos entornos, cada chispa eléctrica de
En la producción de propulsores, explosivos, detonadores y espoletas, cada proceso (desde la mezcla y el prensado de la materia prima hasta el llenado, la inspección y la transferencia) exige medidas de seguridad extremas. Cualquier chispa eléctrica, sobrecalentamiento por fricción mecánica o acumulación electrostática podría provocar una catástrofe.
En los talleres de llenado aséptico, el medicamento líquido fluye a través de tuberías estériles y las boquillas de llenado inyectan dosis precisas en viales a cientos de ciclos por minuto. Los viales se mueven suavemente a lo largo de los transportadores a través del taponado y sellado, y finalmente se empaquetan para su envío. Detrás de esta operación aparentemente tranquila